martes, 21 de abril de 2009

Amigos

Le sorprendió enormemente el hecho de que el unicornio lo hubiera encontrado tan facilmente, siendo como era mucho más dificil de percibir que un ser humano corriente, ya que llevaba en sus venas sangre de los elfos.
Decidió revelar su presencia, ya que el Unicornio lo había descubierto y además no parecía peligroso. Se levantó silenciosamente y se acercó.
En el momento en el que sus ojos se cruzaron un destello unió sus miradas. Sin intercambiar palabra se acercaron más, mirándose con una extraña confianza, como si ya se hubieran conocido antes. El semielfo alzó la mano y la posó suavemente en las crines purpúreas del Unicornio, susurrándole palabras dulces, como si de un tierno potrillo se tratara. El Unicornio sintío una calidez que nunca había sentido antes, y tubo la sensación de que los destinos de ambos estaban unidos para siempre.
"¿Tienes algún nombre, criatura?"La pregunta sorprendió al elfo, pues había perdido la costumbre de conversar telepáticamente. Sintió que llevaba demasiado tiempo alejado de los elfos.
"Mi nombre es Chrynion, soy un semielfo. ¿Cuál es tu nombre, Unicornio?"
"Aruniel"

martes, 13 de enero de 2009

El unicornio

El unicornio percibió una presencia diferente a todas las que había sentido anteriormente. Sintió fuerza, valor e inteligencia en la esencia de aquel ser que estaba tan proximo a él, nada que ver con la sutileza de las aves y las demás criaturas del bosque. "¡Al fin alguien parecido a mi!", pensó. De todas formas tenía que ser precavido, pues el corazón de aquel ser no era del todo puro. Percibió soledad y tristeza, pero no era aquello lo que le preocupaba, pues él mismo era un ser triste y solitario. Era un pequeño atisbo de oscuridad, muy pequeño, pero no por ello menos malvado.
Por unos instantes permaneció quieto, sin mover un solo músculo, pensando y barajando todas las posibilidades. Al final se decidió y se elevó, mirando fijamente hacia el lugar donde se escondía aquella extraña criatura. Sintió que el ser se sorprendía y que en esos momentos hacía lo que el mismo había hecho antes, pensar qué debía hacer. Interiormente el unicornio sonrió lleno de satisfacción "¡sí, al fin alguien parecido a mi, un ser inteligente!"

lunes, 12 de enero de 2009

El encuentro

Se adentró en el bosque, la espesura y la oscuridad hacían difícil su avance. Entonces la vió, en un claro bañado por la suave luz de la luna creciente, la más bella e increíble criatura que pueda habitar en este triste mundo. Su piel perlada destelleaba con un brillo azulado. Su pelo era de color púrpura, que destacaba enormemente con la palidez de su piel. Sus ojos negros y profundos como la noche, relucían con la tristeza de ser una criatura solitaria, sin conocimiento de ninguna otra especie que pudiera hacerle compañía, con la desdicha de saberse sola en el mundo, de haber crecido abandonada en el bosque.
El fue el primero en verla, en admirarla, en quedar embelesado por la desgarradora belleza de la criatura... Su cuerno brillante, espiralado, en el medio de su frente, denotaba su naturaleza.
Un unicornio